El 28
de octubre de 1998 escribí la primera una-al-día. Lo que empezó como un
juego, un simple reto sin ninguna pretensión, terminaría a la postre derivando
en el nacimiento de Hispasec como laboratorio y empresa de seguridad
informática. Hoy, casi catorce años después, toca despedirme de este boletín,
donde todo empezó. Un pequeño grupo, el
equipo de VirusTotal, seguiremos nuestra misión en Google. El resto de
la gran familia de Hispasec
continuará ofreciendo sus servicios mejor que nunca, incluyendo la publicación
del boletín una-al-día al que,
particularmente, tanto le debo.

Me apetecía dedicar esta noticia,
mi última una-al-día, a agradecer a todos
aquellos con los que he tenido oportunidad de compartir estos años en Hispasec
de una u otra forma, incluyendo por supuesto a todos los lectores del boletín,
al fin y al cabo culpables de buena parte de nuestra motivación y trayectoria.
Supongo que, sin embargo, a otros lectores les gustaría que aprovechara este
espacio para comentar detalles de la operación de adquisición. Pero anticipando
el riesgo de que quedara demasiado ñoño en el primer caso, y por razones de confidencialidad
en el segundo, voy a decantarme por otro tema.
Sin ánimo de panfleto de
autoayuda ni pretender presentarme como "emprendedor", voy a comentaros algunas de las cosas que he aprendido durante este tiempo. Son
temas que probablemente no puedan ser extrapolables ni aplicables a todas las
circunstancias, pero me doy por satisfecho si a alguien le pudiera resultar
útil algo de lo que a mí me funciona. Ahí van:
- Las ideas, sin ejecución, no valen nada.
Ideas como "
escribir todos los días una noticia sobre
seguridad informática" o "
agrupar
en un servicio a varios antivirus", además de bastante simplonas,
tienen un valor que tiende a nulo. Las ideas por sí solas sirven de poco,
ponlas en práctica. Una de las cosas que más disfruto con la informática e
Internet son las pruebas de concepto, puedes ver si algo funciona con apenas
inversión, sólo necesitas dedicar tiempo para tener una primera beta funcional
y lanzarte a ver qué pasa. Puedes empezar con algo simple y sin apenas coste.
Olvídate de planes de negocio, de subvenciones, de inversores y demás
parafernalia MBA, no lo necesitas.
Por descontado no todas las ideas
te van a funcionar, pero si no pruebas nunca saldrás de dudas y, en el peor de
los casos, siempre vas a aprender con la experiencia. Por ejemplo, a los 18
años fui socio co-fundador de una empresa de desarrollo de software (que
fracasó), a continuación de una empresa de desarrollo y servicios de hospedaje
en Internet (que se traspasó sin pena ni gloria), luego vendría una academia de
informática (que también se vendió) y, a la cuarta intentona, llegó Hispasec.
No tienes que montar una empresa, puedes desarrollar un proyecto de software
libre, un nuevo servicio dentro de tu empresa, o cualquier otra idea que se te ocurra. Si funciona al final obtendrás recompensa
de una forma u otra. No te quedes con la duda del "qué pasaría si...", haz que pase y
compruébalo, en el peor de los casos el fracaso no es total.
En España hay cierto estigma
cuando a alguien no le termina de cuajar una idea, sin embargo para mí todas
esas experiencias "fracasadas"
fueron muy enriquecedoras y necesarias. Fracaso
hubiera sido no intentarlo.
- Encuentra una solución diferente, adelante con esa idea extravagante.
Cuando eres muy pequeño, cuando
apenas tienes recursos más allá de tu tiempo, no tiene sentido atacar un
mercado ya existente, al menos no de una forma tradicional. No puedes luchar
contra las empresas ya posicionadas en los mismos términos, tienes que buscar
una diferenciación si quieres destacar. Además,
¿qué diversión tiene hacer lo mismo que los demás?
Como ya se ha contado en alguna
ocasión, la idea de "una-al-día"
nació en una lista de discusión cuando alguien se quejó de que apenas había noticias
de seguridad informática para tener una sección fija mensual en las revistas
(eran otros tiempos). No se me ocurrió otra cosa que decir que era capaz de
escribir una noticia al día. Algunos se rieron. Aunque en aquel momento no era
ni consciente de estar plantando la semilla de una empresa, el hecho de que la
idea sonara cuando menos complicada de llevar a cabo resultó motivante, era un
reto. Si tu idea causa cierta incredulidad y/o tiene detractores, es un buen
indicio.
- No prostituyas la idea, no seas cortoplacista.
La historia de VirusTotal tiene
algo parecido a los comienzos de una-al-día. Algunos socios de Hispasec no
entendían muy bien por qué quería montar algo que no tenía un modelo de negocio
claro. Durante sus comienzos, en el equipo de VirusTotal tuvimos que soportar
las bromas y risas por ser un servicio totalmente deficitario, le llamaban
"
ese pozo sin fondo" o
"
el juguete de Bernardo".
Para mí era un buen indicio y algo que motivaba a seguir.
El servicio era útil, por un lado la comunidad podía comprobar
ficheros sospechosos de estar infectados, por otro los laboratorios antivirus recibían
malware nuevo para poder actualizar sus productos. El circuito funcionaba,
habíamos encontrado un servicio útil y novedoso que cubría necesidades tanto de
usuarios como de empresas. No teníamos un modelo de negocio ni en origen ni
hasta varios años después, pero el servicio cada vez tenía más masa en todo el
mundo. En el equipo sabíamos que de alguna manera la comunidad nos guiaría
hacia un modelo sostenible que respetara la idea, sólo era cuestión de tiempo.
Durante los primeros años tuvimos
oportunidad, y presiones, para hacer caja monetizando VirusTotal con servicios
que no respetaban nuestra filosofía e idea inicial. Siempre dijimos "no" al dinero fácil que no se ajustaba
a nuestra forma de ver el servicio o que pudiera de alguna forma romper el
ecosistema creado alrededor de él, nuestro primer objetivo siempre fue mejorar
la experiencia de los usuarios. Bajo mi punto de vista, es importante que las
decisiones finales las tome alguien que tenga criterio técnico y visión sobre
la naturaleza del proyecto, nunca dejes las riendas en manos de comerciales o
gerentes 2.0 impacientes a quienes les interese más el dinero que la solución
(son veletas que te harán perder el foco y rumbo).
- Rodéate de gente mejor que tú.
Al margen de la idea,
probablemente
mi mayor contribución al
proyecto ha sido rodearme de gente mejor que yo. Una vez diseñas las líneas
básicas de tu proyecto y te lanzas, lo más importante es el equipo, ellos son los
verdaderos artífices y responsables de que la cosa funcione. Soy consciente de
que el término "
mejor que"
es demasiado genérico, no hay nadie mejor que nadie de un modo global, pero en
el fondo quiere decir que has encontrado en la otra persona habilidades o
características que admiras y respetas. Cuando eres consciente de que la gente
que trabaja contigo puede hacer cosas mejor que tú es cuando hay una delegación
real, y permites a esas personas realizarse dentro del proyecto. Otro efecto
colateral, buscado, es que el proyecto pasa a ser de ellos. Están plasmando sus
ideas, sus diseños, su código... eso quiere decir compromiso a todos los niveles.
Cuando estás trabajando con ingenieros, recuerda, son felices resolviendo
problemas. No les digas cómo tienen que hacer las cosas, tu tarea es
proponerles retos y, sobre todo, facilitarles el trabajo, no ir incordiando con
plazos y poniendo cortapisas a sus ocurrencias. Si conoces a un "jefe" que dice a todo el mundo qué
y cómo hacer las cosas porque nadie mejor que él lo sabe, o bien ha hecho mal
su trabajo al reclutar a su equipo o bien es un cretino (no descartes que se
den ambas cosas simultáneamente).
En tecnología, y más en concreto
en seguridad informática e Internet, España
tiene una cantera impresionante (montones de gente mejor que yo, sólo hay
que darse un paseo por LaCon), hay materia gris para que surgieran muchas
empresas punteras en el sector. Sin embargo, cada vez más son los técnicos que
terminan siendo fichados por empresas extranjeras y, al mismo tiempo, se
escuchan voces de "
empresarios"
que no encuentran técnicos en España. Algo falla, y no es difícil intuir en qué
lado.
Todos sabemos cómo es el perfil
del emprendedor: alguien que tiene habilidades de comunicación interpersonal,
capacidad de exposición, idiomas, don de gentes, orientación comercial, que
acepta el riesgo como parte inherente de todo cuanto hace, etc. Puede que tú no
tengas todas esas características, pero al menos tienes unas cuantas, ¿verdad?.
Bueno, siempre es mejor tener todas que algunas, pero tampoco es primordial. A
decir verdad, en mi caso no tengo ninguna de esas que he enumerado
anteriormente, literalmente estoy en el polo opuesto (quien me conoce sabe que
no exagero), y tampoco me fue tan mal. Así que no busques excusas, tú puedes.
¡Muchas gracias y hasta otra!
Bernardo Quintero